Interponer entre el recuerdo y yo un punto era algo que había destrozado mi débil ser en pedazos minuciosamente medidos en milímetros y disueltos en la tempestad. El caos había destruido todo sin haber tocado nada. El caos reinaba en mi. Yo era caos y el mundo tenía que saberlo. No se puede cortar una extremidad y esperar que no duela. Aquel recuerdo era parte de mi y yo era parte de él. 

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