Una de mis fugas dice

Amor incondicional (-mente) rechazado y sentimientos devorados por la piraña designada realidad.

Huye corazón - repetía.

Pero no hubiera soltado aquella noche su mano ni aunque el universo entero se cayese y cada una de las estrellas hubiesen dejado de brillar al mismo compás.

Supongo que a todo el mundo le pasa alguna vez el amor. 

¡El amor, el amor, el amor!

Qué podía hacer.

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