Constelaciones jamás halladas

Entonces el frío se te cala en los huesos.
Pudieron haber sido muchas tardes en las que se diera la situación, no es la primera vez que pasa ésto. El caso es, que las prisas que poseía de que los días pasaran rápidos, se congelaron conmigo y con el tiempo.  Debe ser que todo se vuelve a detener sin ti.
Está el mundo, tú siguiendo en él, y yo una estrella a kilómetros mirando a la tierra, sin combustible, desvaneciéndome y convirtiéndome en un agujero negro. Anhelando lo que una vez fui, lo que una vez fuimos. O lo que quizá fue parte de mi insomnio. Qué sé yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario