Veintitrés

No te da mucho por pensar cuando te encuentras inerte a casi un centímetro de su labio inferior. Solo sientes. Lo único que captas es que está él y un poco más a la derecha, el mundo. Borroso y lejano. Y este transcurre despacio, cuando en realidad sabes que el tiempo se te escapa como si de parpadeos eufóricos se tratase. Contigo siento que me fugo de esta sociedad, sin moverme del sitio. Que me dices con suspiros que calme, que esto es real. Que estuviste, estas y estarás a mi lado, siempre que yo quiera (...)

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