A palabras necias, oídos sordos.

No paran. No se resignan a dimitir.
Creen conocer algunas de mis inseguridades o intentan crearlas.
Pero no permitiré que paguen sus malos hábitos, envidias o lo que sea conmigo.. no señor.
Aunque, la verdad es que sigo siendo firme a mi ley, que no se debe intentar quedar por encima como el aceite.. porque, en el momento en el que intentaron hundirnos, ya lo estuvimos.. ya que los que no nos aceptan tal y como somos, jamás se aceptaron así mismos.

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