No hay mal que dure eternamente, ni cuerpo que lo soporte.



Ayer lloré, me sentí imbécil, usada..
Tuve pánico a la soledad y guardé la esperanza en un pequeño cajón, cerrado con una llave perdida en ninguna parte.. Hoy me siento mejor, he dejado de buscarla y he cancelado el plan de la semana..
Hasta un nuevo ataque de impaciencia.

1 comentario:

Summer dijo...

Me encanta el título de la entrada, eso ya para empezar.

Curiosamente ayer yo también me sentí así. Supongo que no siempre llueve a gusto de todos y ayer nos tocó aguantarnos a nosotras dos. Pero como bien dices, hoy es un nuevo día y no hay que desesperar. Ya vendrán mejores tiempos. Un saludo y fuerza :)

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