Tiempo, pasa lento, porque te prometo que si sigues así, me atropellas.


Y... de nuevo, volvemos a resignarnos.
Seguimos adaptándonos a la situación, al tiempo, a las lágrimas, a los lugares, a la distancia..
Parece ser, que no hay otra opción que eso, resignarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario