Olvídate de todo y déjate sorprender.

Son tardes como estas en las que llegas a la conclusión de que en el fondo no sabes nada.
Que nuestra mente, quiere engañarse.
Que intenta enmascarar esta ignorancia y que la intenta sustituir por la irrealidad, para no sentirse tan idiota.
Y es que parece ser que esta necesidad, por muy imbécil que sea, es irrevocable.

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